La explanada

Uno llega y observa la explanada, con los brazos en jarras, llena de hierbas. Y se pone a construir estructuras, algunas compradas, cocina, comedor, tiendas… otras con las maderas que hay por la zona y algo de cuerda pita, propia.

La explanadaY hacemos talleres: cabuyería, primeros auxilios… y dinámicas: LGTB, escucha activa, asertividad…

Y nos vamos de Raid, o volante, o cómo demonios se quiera llamar, y sufrimos, nos apoyamos, vemos bichos y volvemos a empezar. Y descansamos.

Uno vuelve a la explanada como quien vuelve a un lugar conocido hace meses; y recibe calor. Y a la explanada se le notan los caminos en amarillo paja como huesos del esqueleto del campamento.

Y pasan los días… y las pistas, las banderas y las bromas. Y llegan las promesas, a la explanada, si hay suerte con un fuego caliente, si no la hay una vela lo representa… y los pasos de rama. Y lloramos, lloramos fuerte y mucho. No importa

Uno desmonta, y carga, y evalúa. Y pide disculpas y ríe y recuerda y al final del todo… uno se da la vuelta y contempla la explanada y abraza a un hermano y le dice: “volveremos” a la explanada o a otra que será igual o parecida y que nos alejará y nos acercará y ya todo dará igual o eso creemos. Y creemos mucho.

ROBLE

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